¿Sin concentración? Prueba estas tres rutinas para estudiar y/o trabajar en casa sin distracciones.

Muchas personas nos quedamos en la pandemia. Llevar el trabajo y el estudio a nuestros hogares parecía bastante futurista o incluso fuera de lugar. Nadie hablaba de trabajo remoto o de estudio autodidacta, porque siempre habíamos conocido un sistema diferente. Seguramente habría quienes podrían ya contar otra historia, pero para la mayoría de nosotros eso no estaba ni pensado. Sabíamos que el instituto, trabajo y nuestra casa estaban separados (y en ocasiones por mucho). Nunca bajo el mismo techo.

La pandemia, a mí parecer, nos dejó algo muy positivo. El poder ser productivos como nunca en un mundo donde hay que dar pasos agigantados para no quedarse atrás. Y, aunque esto es quizás una apreciación subjetiva, ya que hay quienes consideran que sé es más productivo yendo y viniendo, puedo decir que defiendo mi postura por el hecho de que el tiempo y dinero del transporte/trayecto es un ahorro fijo y dicho espacio queda asignado para tareas que requieran más esfuerzo. Sin embargo, hay quienes todavía disfrutan ir a trabajar y a estudiar de manera presencial.

Yo por mi parte, sí me quedé en la pandemia. Disfruto poder no solo hacer mis deberes bajo el mismo techo, sino también poder tomar ventaja de la tecnología y, en ocasiones decidir desde dónde tomaré partida.

Sin embargo, es importante reconocer que no siempre se tiene la suficiente concentración y disposición para llevar a cabo la mayoría de nuestras obligaciones dentro de casa. Más todavía cuando estás considerando transformar tu vida de forma radical. Quizá te encuentres planeando cambiar tu trabajo presencial a uno remoto, emprender o simplemente formarte de manera virtual. Para que el entorno, la mente y la falta de hábito no nos juegue una mala pasada y estropee el camino que hemos de construir, te brindo tres rutinas que te ayudarán sin duda a triunfar como un nómada experto:

✔️ Actividad física

Hacer ejercicio implica disciplina. Y eso es algo que también se necesita a la hora de llevar a cabo proyectos, tareas y propósitos en general. La actividad física contribuye al bienestar corporal y mental, además de que es también un muy buen comienzo para empezar a adquirir hábitos saludables. Está comprobado que ayuda a que llevemos a cabo mejor nuestro día, porque al hacer actividad física liberamos estrés, dopamina, endorfinas y más. Lo cual contribuye positivamente a nuestra concentración.

No es necesario realizar extensas horas de ejercicio durante el día, sino más bien hacer un poco de manera diaria hasta que se vuelva rutinario. Se recomienda en horas de la mañana porque es cuando normalmente estamos por empezar nuestra jornada, pero a cualquier hora del día es también bien recibido. 20 minutos como mínimo es lo que se sugiere, pero si cuentas con más tiempo para ello, mejor. Verás como cuerpo y mente pueden llevarse mejor cuando debas pasar varias horas frente a una pantalla y así cumplir con tus propósitos académicos y profesionales.

✔️ Administración del tiempo

Todo necesita administración, incluyendo el tiempo. Dividirnos 24/7 puede ser un desafío si no lo hacemos con mesura y determinación. No solo podemos llegar a tener deberes académicos y laborales, sino también deberes familiares, sociales o incluso con nosotros mismos. Sin embargo, en ocasiones sentimos que el tiempo no es suficiente o que es mejor prescindir de algunas tareas para así liberarnos. Y, aunque a veces esto es necesario, también es de vital importancia administrar nuestros recursos.

La administración del tiempo abarca las 24 horas de cada día. Estas deberán ser divididas en el tiempo que dedicas a dormir, así como el tiempo de ocio, estudio, trabajo, entre otros. El mejor consejo que te puedo brindar, porque antes era de las personas que solía procrastinar y no priorizaba mis deberes, es fomentar hábitos y dividirlos por intervalos pequeños. Con esto quiero decir que aunque sé que adquirir una rutina puede ser complicado y difícil en un principio, puedes empezar con espacios pequeños cada día hasta que se te haga difícil prescindir de la labor y con el pasar de los días aumentes carga según tus necesidades.

Si dedicas entre 6-8 a horas a dormir y 8-9 a trabajar, organiza el resto del tiempo hasta completar las 24 horas del día entre lo que consideres útil y necesario para tu día, como lo puede ser ejercicio, familia, estudio y no menos importante: el ocio. Y, claro, esto sin contar que trabajes de manera presencial y allí debas incluir por supuesto el tiempo que tardas en ir y venir.

✔️ Monotasking

Esto es un término, debo decir, bastante cuestionable cuando se habla de productividad. Yo incluso, a los largo de mis trayectos, he realizado múltiples tareas casi que al mismo tiempo, lo que sería todo lo contrario a lo que en esta rutina aconsejo. Sin embargo, el multitasking no ha sido mi mejor consejero y por ello ahora recomiendo lo contrario.

La productividad, el éxito, el resultado cortoplacista y el querer sobresalir son inherentes a muchas personas en la cotidianidad. Las redes sociales también tienen una gran repercusión en muchas personas que anhelan reconocimiento en un santiamén.

Vivimos rodeados de estímulos, notificaciones y la presión de “hacer más”. Eso nos empuja a creer que la multitarea es necesaria, cuando en realidad desgasta y nos desconecta.

El monotasking propone lo contrario: hacer una cosa a la vez, con plena atención. Al elegir una sola tarea, tu mente se calma, avanza sin saltos y entra poco a poco en un ritmo constante. Esto genera claridad, reduce la ansiedad y mejora el resultado final.

No se trata de ser perfecto, sino de trabajar con intención: apagar lo que no necesitas, quedarte con lo esencial y darle espacio a tu mente para enfocarse. A veces la verdadera productividad no está en hacer más, sino en hacer mejor.

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